Jul 24, 2007

Día Lluvioso

Los colores grises y las lagrimas del las nubes hacían que las personas empaticas tuvieran el mismo semblante que aquel día. Pero no yo. Para mi es revitalizante, me dibuja una sonrisa en la cara. El agua me nutre el espíritu y la creatividad. Si fuera creyente de esas ondas New Age, diría que en otra vida fui delfín.

La verdad, estos días me recuerdan mi infancia. Siempre que llovía pasaba algo bueno: mi tía me contaba historias, mi abuela me preparaba chocolate o postres calientitos, mi mamá me dejaba salir a mojarme… en fin, siempre un recuerdo feliz.

El resto de la gente en la calle sólo piensa en el tráfico, los charcos, la mugre el frío, que se ensuciarán, mojarán y enfermaran. Precisamente lo que decía mi papá cuando regresaba de jugar bajo ella. Prácticos, les llaman. Yo siento que son niños atrapados, niños que no contaban historias con el acompañamiento del chas-chas, chas-chas, tampoco quemaban bombones en la estufa y mucho menos disfrutaban esos colores grises imaginando la historia de la pequeña gota de agua que acaba de caer sobre la ventana.

A mi edad, aunque me siguen encantando las historias y los postres bajo la lluvia, me encantaría una caminata bajo mi paraguas acompañada de esa persona especial. Ambos en silencio, las discusiones sólo en nuestras mentes con ese fondo tan romántico: chas-chas, chas-chas.

Eso, algún día será, siempre y cuando el no sea un Grinch de la lluvia. ¡Ay!, no, que horror sería eso. Mataría muchas de las cosas que me encantan. No, eso no pasara. No merezco ese castigo.

El cielo sigue desatado, creando pequeños mares en la calle. Yo camino confiada por la banqueta, no temo al agua. Perdida en mis pensamientos, con el arrullo de las gotas de lluvia, nada me importa. De pronto esa sensación familiar, la humedad. Lo único que puedo hacer es gritar:

¡Animal! ¡No ves que es ropa blanca! Como tú no lo lavas…

Sigo diciendo cosas, cosas que he reprochado a todos los amargados que gritan como yo en la calle bajo la lluvia. Después de todo me he convertido en una de esas personas “prácticas”.