Jan 19, 2011

Mi propio Universo

Mi propio universo. Crear un mito de la creación del universo

Qué dijeron? ya fallo! Pues no, me tarde nada más. Esta dinámica me encanto, y como tengo tiempo mientras se instala software en la computadora y me encontré el mito que estaba escribiendo para una de mis historias creo que es la oportunidad perfecta de compartirlo con el mundo. A ver si les gusta:


Al principio no había nada, y me refiero a nada. Ni oscuridad ni luz, nada. Solo ella, Heledh, La Primera. Hecha de cristal desplegaba sus alas transparentes y volaba por ese vacío que era su hogar. Poco a poco el vacío intento apoderarse de ella, su plan era llenar su corazón de soledad, vaciarla de lo que tenía por dentro hasta convertirla en parte de esa nulidad. La Nada consiguió su propósito, y Heledh se sintió sola y triste y en medio de esa sensación de abandono su cuerpo y su alma respondieron. Ella comenzó a llorar, a lamentarse, sin embargo sus plumas de cristal comenzaron a brillar como las estrellas. Así el plan de la Nada fracaso, porque la vacuidad se lleno con su canto, con su luz y con sus lágrimas.

No te preocupes, sus lágrimas no fueron tantas. Ya que de ellas nacieron Naur ave de fuego poderosa, Alu ave de aguas tranquilas, Sul dueña del viento que mueve con sus alas y Kemen hecha de piedra solida. Todas parecidas a ella, pero diferentes a la vez. El canto de sus hijas ocupo nuevos rincones desplazando a la Nada. Heledh también cambio su canto, por uno más alegre, como un arrullo. En el expresaba su alegría por el nacimiento de sus hijos e hijas iguales a ella, les cantaba la historia de su nacimiento, y les regalo aquel lugar lleno de luces y sombras, de lamentos y cantos para que hicieran con él lo que les pareciera propio.

Alu y Kemen bailaron de gusto, dejando tras de ellos agua y tierra. Naur y Sul en otra danza distinta dieron forma a lo que sus hermanos dejaban tras de ellos. Heledh vio con gusto lo que sus hijos crearon, y le pareció tan hermoso que quiso compartirlo. Así pues las cinco aves volaron largo rato por su creación, maravillándose de lo que había llenado a la Nada, sin embargo aun se sentía solo el lugar, aun faltaba algo. El Ave de Cristal lo sentía dentro de sí, un pequeño huequito que faltaba rellenar. Y pensó que si de sus lágrimas habían nacido sus hijos e hijas, tal vez de sus plumas nacería algo que llenara ese hueco.

Heledh se paro en una montaña alta, la más alta y se sacudió un poco. Un montón de plumas de cristal volaron, rodaron y se rompieron. De cada una de ellas salió un ser con dos brazos, dos piernas, una cabeza, ojos, oídos y un corazón. Al ver la maravilla que su madre había logrado, Sul, Alu, Kemen y Naur hicieron la misma acción, llenando la creación de árboles, flores, peces, animales, aves y demás seres vivos. Poblando todo lo que se ve.

Las cinco aves aun vuelan por su creación cuidando, alimentando y protegiendo a sus hijos cada una. Aunque Heledh nos cuida a todos, procura que no sintamos el vacio en nuestro corazón, porque ella es la única que sabe lo que es estar rodeada de Nada y sentir la Nada dentro de ti. No quiere eso para sus creaturas.